El escenario parecía inconmensurable para dejar una impregnación en la historia centenaria del Levante. El majestuoso Estadio Wanda Metropolitano resonaba con fuerza. Su exquisita acústica amplificaba las emociones de una afición leal y entregada a los colores rojiblanco. La nueva morada del Atlético rezuma fútbol en estado puro. En ese marco se presentó en sociedad Aly. El lateral azulgrana del Atlético Levante capitalizó parte de la atención de un partido que parecía subrayada en rojo en la agenda particular de Morales. Los dos futbolistas acapararon protagonismo en el nacimiento del duelo por aspectos que podrían calificarse de divergentes en función de sus respectivos significados.

Aly estrenó su expediente como jugador de la primera plantilla granota en el enfrentamiento adscrito a la jornada trigesimosegunda de LaLiga Santander. El lateral mauritano descubrió emociones en un universo del todo desconocido. Morales fue la antítesis. No era un neófito en la materia. Su currículum como levantinista se caracteriza por su vasta profundidad y su notable extensión. El Comandante firmó los cien partidos con la elástica granota en el exclusivo ecosistema de la máxima categoría. “Estoy contento por llegar a esta cifra de partidos y sobre todo con el equipo que me dio la oportunidad de ser profesional en el mundo del fútbol. Y estoy contento por el lugar en el que ha sido, en este pedazo de campo, en mi casa, con toda la familia en la grada y con mis amigos. Si hay un pero es el resultado, pero va a ser un día que no voy a olvidar nunca. Llegar a Primera hoy en día es muy difícil. Es una satisfacción personal”, relató minutos después del enfrentamiento.

No parece un hecho baladí todos los acontecimientos sentidos en noventa minutos repletos de frenesí. Morales es el quinto futbolista de la historia blaugrana en alcanzar la frontera del centenar de partidos en Primera División. El Comandante sigue la huella que dejaron David Navarro, Rubén García, Pedro López y Juanfran. Son los cinco jugadores, con pasado y presente en la sociedad azulgrana, que han superado las cien confrontaciones siempre en el selecto ámbito de la elite.

En realidad, las incógnitas quedaron despejadas al filo de las dos del mediodía de domingo. Paco López congregó a la expedición levantinista en el hotel de concentración en la reunión que habitualmente precede a la disputa de las confrontaciones oficiales. El preparador realizó las postreras consignas antes del iniciar el asalto al Wanda Metropolitano. En ese espacio, ante la audiencia que componía el grupo, confirmó la titularidad de Aly y Morales. Quizás la aparición del Comandante en una cita cargada de trascendencia no se discutía en virtud de sus prestaciones personalizadas en el desarrollo del campeonato de la regularidad.

Los indicativos se agolpan. Morales es el futbolista de campo con más presencia en minutos durante el curso en recorrido, es la referencia del gol y amenaza el registro histórico en el universo de la Primera División, que lidera Barral con dieciocho goles, con dieciséis. Quizás más inesperada fue la comparecencia de Aly. No obstante, había pistas y síntomas de esta posibilidad en los entrenamientos cotidianos efectuados durante la semana previa al partido.

Inclusive en la jornada matinal del sábado sobre el verde del Ciutat de València, en el último ensayo, en la víspera de la confrontación, el defensa africano apareció engarzado a las acciones de estrategia. Quizás fuera una señal. Lo cierto es que el jugador del Atlético Levante, ligado al club de Orriols desde el ejercicio 2015-2016 para alistarse al Juvenil División de Honor, saltó al pasto del Wanda Metropolitano para resguardar y defender la banda izquierda de la retaguardia. Era uno de los enigmas de la cita en sus jornadas previas. La sanción de Coke, como secuela de la expulsión que sufrió en los minutos últimos del partido ante la U.D. Las Palmas, en conjunción con las ausencias por lesión de Toño y Luna, los inquilinos habituales del costado zurdo, dibujaron un signo de interrogación finalmente desvelado.

No sabemos cómo amansó el escalofrío que, sin duda, recorrió su cuerpo en el momento en el que entró en acción, pero conocemos el calado de su presentación. Fue brillante. El lateral descolló en un océano de estrellas. La actuación de Aly no pasó desapercibida de puertas hacia adentro del vestuario granota. “Fue uno de los aspectos positivos del partido”, lanzó Paco López en rueda de prensa resaltando las prestaciones personalizadas del jugador de Mauritania. “Es un chico que ha estado jugando en Tercera División y en este estadio ha hecho un partido excepcional. Ha estado inmenso en defensa”. El técnico incidió en la personalidad que demostró un novicio en la principal categoría del balompié español que nunca se dejó achantar ni por esa condición, ni por el abolengo de sus adversarios. Sorprendió su desparpajo y convicción.

Aly evidenció virtudes en el capítulo defensivo y no titubeó en lanzarse hacia la conquista de los dominios defendido por Oblak. Paco López no pestañeó al conceder galones a un futbolista inexperto, pero que se comportó con la firmeza de un jugador avezado sobre un escenario hostil. No fueron los únicos elogios vertidos en clave azul y grana. “Nosotros ya le conocíamos”, desveló Morales recordando quizás el desarrollo de la pasada pretemporada. “Antes del inicio el chaval estaba como un flan. Este campo impresiona”. No obstante, su respuesta fue intachable. “En su primer partido en Primera ha dado un nivel buenísimo. Me alegro por él. Será un partido que nunca olvidará y esperemos que en un futuro muy cercano pueda ayudarnos”.