Adriana Martín vuelve a sentirse futbolista. Y no es que en algún momento haya dejarlo de serlo, ya que, pese a su lesión de larga duración que le ha mantenido apartada de los terrenos de juego durante diez meses, la turolense ha sido una más del equipo, ha animado a cada una de sus compañeras durante los encuentros, ha disfrutado de las victorias y ha estado dolida con las derrotas. Y eso, sí, también es ser futbolista. Sin embargo, una jugadora necesita poder tocar el balón para sentirse plena y Adriana, tras unos duros meses de trabajo, constancia y perseverancia, vuelve a pisar el césped para reencontrarse con el balón. Además, lo ha hecho de la mejor manera posible, estrenando su casillero de goles ante el RCD Espanyol.

Fue el fatídico 21 de febrero de 2016 cuando la delantera, en los últimos minutos del encuentro disputado en Paiporta ante el FC Barcelona, sufrió una rotura del ligamento cruzado anterior y menisco interno de la rodilla derecha. El Terrer enmudeció al ver como la jugadora notó de inmediato que algo no iba bien y directamente se retiró a la banda temiendo el peor de los pronósticos. “No me quito de la cabeza la jugada. Iba de frente a la pierna, vi cómo se iba, cómo crujía todo por dentro y sabía que me había destrozado. Con el tiempo sé que se va ir yendo a través de nuevas jugadas o movimientos en el campo pero cuando sufres esa lesión y de la manera que la sufres, porque noté como se rompía todo por dentro, todavía te genera angustia. Cuando vuelves tienes un poco de miedo a algunas jugadas, pero es cuestión de tiempo y de que se vaya yendo de la cabeza”. Diez meses le esperaban por delante de recuperación y lo importante era ser fuerte psicológicamente y no venirse abajo. “Somos jugadoras de fútbol y puedes sufrir una lesión de este tipo pero te hace ser fuerte el querer recuperarte, el saber que tienes que volver a jugar, que tienes que volver a vestirte de granota, estar con las compañeras y el apoyo de todo el mundo. Aunque te digan que no va a ser nada, es mucho tiempo pero pasas por muchas fases de soledad, de trabajo en el gimnasio, sin nadie que te pueda ayudar. Es duro pero cuando una quiere algo, aunque te digan que son diez meses, sabes que es un plazo largo pero lo coges con ganas, ilusión y viendo día a día que vas mejorando y que cada vez queda menos”.

Adriana regresó a las convocatorias del Levante UD Femenino en el compromiso celebrado ante la Real Sociedad. “Fue raro porque siempre en los entrenamientos previos al partido, las lesionadas salimos, hacemos bromas en plan ha dicho que todas convocadas, estamos convocadas, pero ese día imaginaba que iba a estar convocada pero no lo sabía al cien por cien. Cuando lo confirmó el entrenador empezaron los nervios de volver a hacer la mochila, de ir al Estadio, coger el autobús… En la charla del sábado por la mañana, la charla prepartido me acordé de Leti, mi ex compañera de habitación, porque ella se ponía nerviosa y yo esa mañana estaba atacada, solo pensaba en tranquilizarme. Cuando me senté en el banquillo estaba más tranquila, aunque en el calentamiento tenía un poco de nervios, de pensar cómo responderá la rodilla pero fue saltar al campo y olvidarme de todo lo demás”.

Que la trayectoria del equipo en la presente temporada es más que destacable no hay duda y así lo percibe la plantilla también desde dentro. “Si a principio de temporada me dicen que a mitad vamos a estar ahí no me lo creo. Me lo hubiera creído porque sé que somos un equipo que nunca baja los brazos y que siempre pelea pero yo lo hubiera firmado con los ojos cerrados. El equipo ha trabajado fenomenal, estamos muy bien, rindiendo, siempre nos caracterizamos por tener mucha intensidad y así lo hemos hecho toda la temporada. Estamos haciendo las cosas fenomenal, espero que sigamos así de bien y trabajo no nos va a faltar porque siempre lo damos todo”.