La tarde proponía turbación y agitación. Todas las emociones del ascenso a Primera División asomaban por el horizonte ejerciendo de reclamo y también de acicate sobre las conciencias de la totalidad de los estamentos que conforman el levantinismo. Todo estaba dispuesto una hora y media antes del arranque de la cita ante el Oviedo. Los jugadores sintieron el calor y el respeto de su masa social cuando accedieron al estadio. Fue un recibimiento acorde con la trascendencia y con la magnitud que adquiría la confrontación. El Ciutat de València rugía con fuerza en los prolegómenos de la confrontación ante el Real Oviedo y las pulsaciones de los jugadores presagiaban el calado de una confrontación notable por sus consecuencias. Había voltaje y amperios en el feudo del barrio de Orriols. Al borde de las ocho el Levante experimentaba en lo más íntimo de su ser todas las impresiones inherentes al regreso a la máxima categoría del balompié español.

El gol de Postigo, que llegó desde la convicción, simbolizó el ascenso. La proyección de la entidad blaugrana resultó estelar. No es habitual consumir treinta seis jornadas de un calendario que se marcha hasta las cuarenta y dos para fundamentar el salto al marco de la elite. En ese sentido, habría que resaltar, desde el punto de vista que resalta la cronología, que la estancia de la sociedad granota en la categoría de Plata no se ha perpetuado en exceso. Los números son aclaradores; 362 días bastaron para retornar al universo de la Primera División. Los hechos remontan al dos de mayo de 2016 en el estadio de La Rosaleda de Málaga. Aquella jornada, que rezuma historia, el Levante se despidió del universo de la máxima categoría después de seis temporadas enlazadas como miembro de la máxima categoría.

El enfrentamiento en tierras andaluzas estuvo marcado por la agria polémica generada tras la diana de Morales que finalmente fue anulada por el criterio del colegiado de la confrontación. Aquel gol confirmaba una remontada que nunca llegó a materializarse. El Málaga rubricó la victoria en los minutos finales. Fue un final amargo y un golpe directo al mentón que el Levante supo metabolizar en el tiempo más presente. Los datos atestiguan este proceso de reconstrucción que se ha caracterizado por la diligencia y la rapidez. El partido ante el Real Oviedo confirmó el traslado en dirección hacia la Primera División cuando todavía quedaban seis confrontaciones para el desenlace definitivo de la competición liguera. El hecho es realmente sintomático del poderío y de la fortaleza exhibida por el grupo durante el recorrido liguero. El dominio del bloque que ejercita Muñiz resultó incuestionable. De Norte a Sur y de Este a Oeste. Desde el principio hasta prácticamente el ocaso del curso nadie fue capaz de poner en duda la supremacía azulgrana en el campeonato de la regularidad. El principio de jerarquía impuesto nunca fue cuestionado por sus perseguidores.

Segundo ascenso exprés de la historia

El Levante ha reeditado unas sensaciones que ya experimentó durante la temporada 2005-2006, si bien en aquel curso hubo que apelar a la paciencia para confirmar el ascenso en la última jornada en Lleida. Si se trata de buscar un  precedente en un regreso exprés tras precipitarse desde la Primera División hay que poner la atención en el desarrollo de aquel ejercicio. No obstante, las similitudes convergen en ese punto; es decir en la aceleración en el tránsito. Las trazas y la ejecución son totalmente divergentes. José Luis Oltra inició el desafío desde el banquillo, pero su estela no fue eterna. Mané relevó de sus funciones al preparador valenciano en la décima jornada de la competición. Su debut ante el C.D. Castellón estuvo marcado por el éxito (3-2), pero en realidad el relato de la temporada resultó tortuoso. El Levante amenazó con extraviar el camino que conducía hacia la elite en distintas etapas del campeonato. Todavía pervive en la mente de los seguidores levantinistas las manos poderosas de Cavallero en el reto de los once metros en un encuentro ante el Lorca. El mundo parecía agitarse, pero la imponente respuesta del arquero argentino cambió el destino del grupo. Lleida, una semana más tarde, confirmó el primer retornó a la velocidad del sonido de las huestes granotas.