Apenas tardó nueve minutos en descubrir el camino que conducía hasta la meta defendida por Ter Stegen. Boateng cerró una acción liderada por Morales. El Comandante retó a Yerry Mina en el interior del área azulgrana para poner el cuero en las botas del atacante ghanés. El Ciutat alucinó. Y siguió delirando tras una diablura de Lukic en las cercanías del perímetro defensivo de la escuadra culé. El mediocentro desafió al mundo rodeado de futbolistas con el escudo del F.C. Barcelona. El serbio enseñó el cuero y lo escondió en un juego de malabares para filtrar sobre la aparición estelar de Boateng. El ariete definió con serenidad ante la salida desesperada del cancerbero culé. Y en el nacimiento de la reanudación Boateng finalizó un pase interior con un certero tiro cruzado que besó las mallas del equipo del Nou Camp.

Boateng se retó a sí mismo ante el cielo estrellado de Orriols en una jornada cósmica. “Como delantero lo importante es anotar y esa fue mi oración antes del partido ante el Barcelona, pero nunca pensé en marcar tres goles”, manifestó el hombre enmascarado tras el duelo. Enfrente se posicionaba el campeón de LaLiga Santander y el ganador de la Copa del Rey tras desvencijar al Sevilla en la Final del Wanda Metropolitano. Boateng se dio un festín ante el combinado azulgrana que prepara Ernesto Valverde. El suyo fue un ejercicio de confianza y también de determinación con la portería del Barcelona fijada en lo más profundo de su mente.

“Me siento muy bien por los goles conseguidos. Es un privilegio que agradezco a Dios”, corroboró el atacante. Boateng elevó su registro personalizado hasta fijarlo en seis goles. Nunca, en su periplo como futbolista profesional, había celebrado un hat-trick. Con la camiseta del Moreirense alcanzó un doblete ante el Arouca (2-2). Repitió ante el Benefica en Copa. Y fue en una cita con ascendente y con oropeles en virtud del pedigrí del adversario. No está al alcance de todos los jugadores firmar un partido de tales dimensiones y con semejante dosis de épica ante el F.C Barcelona. Las palmas de la grada atronaron cuando el ariete marchó al vestuario al filo del minuto setenta y cinco. En ese instante, Boateng no sabía con certeza el significado de los goles conquistados.

Es el cuarto hat-trick de la historia levantinista en el universo de la Primera División. El delantero africano siguió la estela dejada por David Barral, con un doblete, en el curso 2014-2015 y Rigano en el ejercicio 2007-2008. El atacante transalpino marco el rumbo en un duelo ante el Almería de Unai Emery. Fue media hora devastadora que coincidió entre el arranque del duelo y el minuto treinta y cuatro. Todo aconteció en el primer tiempo en el Ciutat. El 7 de febrero de 2015 Barral tomó el testigo para repetir. Lo hizo ante el Málaga en un duelo que nació enrevesado tras la diana de Juanmi. No obstante, Barral recondujo la situación con tres dianas redentoras. Aquel día el Levante comenzó a soñar con una permanencia alimentada tras otra devastación anotadora de Barral en Almería (1-4). Fue su segundo hat-trick del curso tras perforar la meta de Julián en los minutos diecisiete, cincuenta y tres y setenta y cinco. Boateng entra a formar parte del relato histórico en Primera en una noche legendaria que traspasará las barreras del tiempo.